El tango inédito de Borges

Posted: 20/01/2011 in Sin categoría

Publicado el 12/06/2003

Pocas veces tiene la suerte el lector de contar con un documento como el que hoy publica El Cultural: un ensayo de Borges, inédito, y sobre el tango. El hombre de la esquina rosada, el poeta de los tigres y los espejos, tenían algo en común: amaban el tango con la misma pasión canalla de su autor, el exquisito y genial Borges. El poeta, que mantuvo siempre su militante y a veces extravagante cosmopolitismo, nunca dejó de lado las formas más populares de la cultura argentina. Se sentía, escribe aquí, “expresado, confesado en el tango”. De ahí este apasionante recorrido por el tango como imagen y resumen del alma argentina. Ya lo dijo óscar Bianchi: “Borges es tango y no sólo tango”. Borges sólo es Borges en el espejo. éste que busca las raíces del tango y las de la propia Argentina en las páginas de El círculo secreto (que publicará próximamente en Argentina Emecé), con los prólogos y textos con los que presentó muchas obras de sus amigos. A él pertenece este ensayo, transcripción de las palabras pronunciadas el 7 de octubre de 1969. Con este texto no acaban los hallazgos borgianos: la semana pasada se descubrían una carta y un poema escritos en alemán, dirigidos al poeta Kurt Heynicke desde el barco María Victoria en 1921, después de un viaje por Europa. Borges sigue vivo del otro lado del espejo.

Apenas unas palabras, unas palabras liminares. Quiero tomar este tema desde un poco lejos, ya que quiero señalar una paradoja. La paradoja, según se sabe, según solía recordar De Quincey, no es algo extravagante, no: es una verdad que puede parecer increíble. Y ahora vayamos a la paradoja que entraña el tango y más que el tango, la fama del tango, el casi mito del tango.

Vamos a recordar algo sobre este país en general. Pensemos en el territorio que es ahora nuestra querida patria; pensemos en la que fue acaso la más pobre, la más olvidada, la más despoblada de las regiones del vasto imperio español; pensemos que la conquista fue superficial: que había por lo menos en esta parte del Sur pocos indios y menos españoles. Es posible que muchos indios no se enteraran de la conquista. En cuanto a las ciudades, las que ahora son grandes ciudades, se ve que hablar de su fundación es una suerte de error, ya que fueron fundadas un poco al azar de las fatigas de las tropas. Y así tenemos a Buenos Aires, por ejemplo, que está casi al nivel del lento río, “del río inmóvil”, como diría Mallea; así tenemos lo mismo con El Rosario; tenemos a Córdoba enclavada en una suerte de pozo. Y luego ocurre un hecho, un hecho que ya han señalado los historiadores: los conquistadores, además de difundir el imperio y la religión, so color de religión van a buscar plata y oro del encubierto tesoro, para repetir aquellos versos que Prescott usa como epígrafe en su Historia de la conquista del Perú.

Pues bien, tenemos un territorio de pobres llanuras, de llanuras cuya riqueza sería futura; tenemos unas pocas ciudades, no ciudades ilustres como Lima o México, sino ciudades pobres y un ambiente burgués, un ambiente en el cual, según he leído, los mismos virreyes no ostentaban sus títulos nobiliarios porque no había ambiente para ello. Y así tenemos nuestra época colonial, asaz pobre, y luego venturosamente para nosotros, las invasiones inglesas que rechazamos y que demostraron al pueblo de Buenos Aires su propia fuerza, ya que poco hicieron las autoridades. Fue Buenos Aires la que se defendió, y luego vendría la Revolución de Mayo, y luego aquel Congreso de 1816, en que tomamos la resolución de ser argentinos, es decir, de ser algo que todavía casi no tenía sentido.

Y luego viene la historia argentina, tan azarosa. Tenemos el hecho de que la guerra de la Independencia de esta parte de América (la del Norte es muy anterior), es obra en gran parte argentina, colombiana, venezolana. Y todo esto se hace por obra de unos cuantos señores y desde luego de los soldados, los soldados que no tendrían mayor conciencia de lo que era la patria ni de la empresa que habían acometido. Luego tenemos las guerras civiles y tenemos la guerra con el Brasil después de la victoria de la larga guerra contra los españoles; luego las guerras de la primera dictadura, luego la guerra del Paraguay y las guerras civiles, es decir, la guerra contra aquellos caudillos que habían tomado el lado de la barbarie y la guerra contra el indio.

Y más o menos hacia 1910, éramos quizá la primera república latinoamericana, y esto solemos olvidarlo. Pensamos que composiciones como la “Oda a la Argentina” de Rubén Darío, o las Odas seculares de Lugones fueron meros brindis, meras efusiones de brindis. Pero, realmente, yo que recuerdo aquellos años (aquellos años en que el cometa me parecía una parte de la iluminación del Centenario), sé que todo eso correspondió a un gran entusiasmo, como después, digamos, la revolución de 1955. Y en todos aquellos años habíamos hecho muchas cosas: habíamos hecho de este territorio perdido una gran república por obra ciertamente de la inmigración también, que ha hecho de nosotros un país que difiere de otros de este continente, por el hecho de ser un país de clase media y de población blanca, sin mucha población indígena y casi sin población africana, ya que los esclavos y los descendientes de los esclavos misteriosamente desaparecen.

Luego, juntamente con la revolución, nace un género literario peculiar: la poesía gauchesca, inaugurada por el montevideano Bartolomé Hidalgo, y que nos llega y que culmina, en la obra de Ascasubi, de Hernández, en Don Segundo Sombra también. Luego el modernismo que renueva las diversas literaturas, cuyo instrumento es la lengua española, y que surge de este lado del mar, ya que en contra de la geografía estábamos más cerca -y quizá aún lo estemos-, más cerca de Francia y de Edgar Allan Poe que de España. Y luego surge esta gran ciudad, Buenos Aires, y el hecho de que todos nos sentimos argentinos.

Aquí poco importa nuestra ascendencia. Yo sé por ejemplo, que uno de mis amigos más íntimos es Carlos Mastronardi, el gran poeta entrerriano Carlos Mastronardi, y creo que su madre y su padre son florentinos. Yo, que yo sepa (pero nadie puede estar seguro), no tengo sangre italiana; tengo sangre portuguesa, española, inglesa. Sé que otro gran amigo mío, Bioy Casares, es parcialmente de origen francés; sé lo mismo de Manuel Peyrou, del sur de Francia. Tengo amigos judíos, tengo amigos de distintas razas y eso no ha significado la menor grieta entre nosotros: lo importante es el hecho de que todos nos sentimos argentinos.

Pues bien, el modernismo, según nos recuerda Max Henríquez Ureña en su Breve historia del modernismo, tiene una de sus capitales en Buenos Aires, la otra es México. Y luego según Juan Ramón Jiménez me dijo y según pude comprobar históricamente, luego llega a España e inspira por ejemplo a dos grandes poetas: a los hermanos Manuel y Antonio Machado. Todo esto lo hacemos; sin embargo, todo esto de algún modo es secreto para el mundo, todo esto no interesa mayormente a la gente. Pero mientras tanto sucede otra cosa, otra cosa casi ignorada.

Yo he conversado con Saborido, autor de “La morocha”, he conversado con Ernesto Poncio, autor de “Don Juan” y creo que de “El entrerriano”; he conversado con gente de la familia de Greco; he conversado con hombres que vivieron los orígenes del tango. Quiero recordar aquí a mi amigo don Nicolás Paredes, caudillo que fue de Palermo. Quiero recordar a un tío mío marino, Francisco Borges, que con unos amigos quiso bailar con corte y quebrada en un conventillo de la calle Las Heras. Ese conventillo se llamaba Los Cuatro Vientos, lo cual sugiere ya grandes patios y ventolina. Y los echaron, porque como dice Carriego en un poema: “La casa será todo lo que se quiera, pero decente”. Quiere decir que el pueblo, entonces, no ignoraba el origen del tango. Ese origen es un origen híbrido. Después se ha hecho una leyenda, una especie de histoire d’un jeune homme pauvre de un baile orillero que es rechazado por la gente aristocrática y que finalmente el pueblo lo impone. Yo diría que ocurre exactamente lo contrario.

Me he ocupado alguna vez de la topografía del tango y he notado, sin mayor sorpresa, que cada uno lo llevaba a su barrio, cada uno creía que en su barrio había surgido el tango; lo cual es una prueba del amor de la gente, del amor que le sentimos. Hay un libro de Vicente Rossi, Cosas de negros, un libro que está incluido en la obra de la señora de Panti y de Tomás de Lara [El tema del tango en la literatura argentina] -del cual hay un fragmento, creo-, que nos lleva a una academia, a una casa de bailes públicos en la ciudad vieja de Montevideo, al sur, creo que por la calle Yerbal, la calle de las casas malas. He hablado con el doctor Bioy también, y con muchos otros. Naturalmente, si el interlocutor era rosarino, el tango era evidentemente del Rosario, del barrio cerca de la estación Rosario Norte; si era montevideano, correspondía a Montevideo; si era de Buenos Aires, correspondía no sólo a Buenos Aires sino a su barrio de Buenos Aires.

Pero todo esto, esta topografía, ¿qué puede importarnos ahora? Lo importante es este hecho curioso: el hecho de que mientras públicamente -contra la barbarie, contra el gaucho a veces, contra el indio- estamos fundando un gran país, también se está creando, se está urdiendo, está engendrándose en la sombra, algo que nos hará famosos en el mundo, y ese algo es el tango.

Y el tango sale, no del pueblo, no de la aristocracia, sino del ambiente mixto, creo yo, de ciertas casas “no santas”, y creo que esto puede probarse por los instrumentos. Si el tango hubiera surgido del pueblo, su instrumento hubiera sido la guitarra. Yo de chico he oído tantas veces la guitarra en los almacenes, la guitarra muy mal tocada, pero frecuente; en cambio sabemos que los primeros instrumentos del tango fueron el piano, la flauta y el violín, al que se le agregaría después el bandoneón. Y nada de esto tiene que ver con el pueblo. Todo esto ya presupone ese ambiente en el que se codeaban el rufián y el niño bien, calavera.

Y recuerdo aquellos primeros tangos sin letra o con letra obscena, y recuerdo también haber visto bailar -estoy pensando en este momento en la esquina de Serrano y de Guatemala-, haber visto bailar el tango al compás del organito por parejas de hombres, de hombres porque las mujeres no querían participar en un baile cuyo origen conocían. Y recuerdo aquella sentencia acuñada por Lugones: “El tango, ese reptil de lupanar”. Quiero admirar la precisión de la palabra “reptil” en que están las quebradas y los cortes, lo sinuoso del baile, y desde luego, el desdén que sentiría Lugones, cordobés, por un baile de origen -equívoco o no- más bien inequívoco, de Buenos Aires.

Y luego el tango crece, y ahora, como acaba de señalar Gancedo, todos nosotros, más allá del lugar del que vengamos, nos sentimos expresados en el tango, nos sentimos confesados en el tango. Desde luego hay diferencias de épocas: yo soy un señor ya de cierta edad, no en vano nací en 1899, y me siento confesado, o quisiera sentirme confesado -porque ya hay una suerte de nostalgia en todo esto-, en el tango milonga o lo que llaman “tango de la Guardia Vieja”. Y aquí voy a volver a recordar a mi amigo Paredes, hombre de guitarra y cuchillo. Estábamos en un café de la calle Santa Fe y tocaron, creo que tocaron “Caminito”. Entonces él lo oyó, con perplejidad, y dijo: “Todo esto estará muy bien, pero para mí es demasiado científico”. De modo que no sé qué hubiera dicho de otras elocuciones, digamos, de la música, si ya ese música sencilla y campesina excedía sus escasísimos conocimientos de mal guitarrista y de buen payador. Es decir, para mí el tango sigue siendo todavía, por ejemplo, “El pollito”, “El cuzquito”, “Rodríguez Peña”, “El choclo” y otros.

Quiero pensar en un amigo también. Quiero pensar en Sergio Piñero. Sergio Piñero publicó un artículo en una publicación a cuya redacción no pertenecí, aunque alguna vez me publicaron un poema. Me refiero a “Martín Fierro”. Y ahí él se quejó de que el tango estuviera ablandándose, de que el tango hubiera perdido lo que tenía de la milonga, es decir, esa suerte de coraje florido. Todo eso después ha ido ablandándose. Luego el tango fue llevado a París -creo que entre otras personas por Ricardo Göiraldes-, y volvió adecentado, triste y lento y sentimental. Y últimamente, alguien que no parece haber escuchado “El cuzquito” o “Rodríguez Peña” o “El choclo” ha dicho: “El tango es un pensamiento triste que se baila”. Y yo querría oponer tímidamente, tímidamente porque ciertamente mis conocimientos de música y de baile se confunden con la nada absoluta, querría oponer unas tímidas objeciones. En primer término, no creo que la música siendo un arte proceda de un “pensamiento”; yo diría, de una emoción; luego “triste”, ¿por qué triste?, habrá tangos tristes, pero para mí el tango es todavía una expresión de valentía, de alegría, de coraje (es verdad que estoy pensando en el tango milonga y no en el tango canción); y luego, “que se baila”, me parece algo agregado, porque si yo voy caminando por la calle y veo que alguien silba, reconozco inmediatamente el tango. Ese tango puede gustarme o no, pero hay algo en mi cuerpo, hay algo en mi cuerpo no sólo de porteño sino de argentino que lo reconoce inmediatamente. El hecho es que ese baile rechazado al principio por el pueblo, es admitido luego, porque se sabe que ha sido admitido en París. Nosotros juzgamos muchas veces las cosas según el juicio ajeno, lo cual desde luego es una forma de humildad y de modestia, que no debemos censurar.

Pues bien, el tango de algún modo sigue, como acaba de decir Gancedo, misteriosamente representándonos: algunos pueden gustarnos, otros no. Podemos preferir el tango sentimental; yo prefiero el tango valeroso. Podemos preferir también esos juegos musicales que se llaman tango y que yo no reconozco del todo (la verdad es que soy un señor ya viejo, según he dicho), pero el tango sigue representándonos; es decir, algunos calaveras, algunos canallas ¡por qué no decirlo!, y algunos buenos músicos ciertamente hicieron, quizá por lo que se llamaba “el barrio tenebroso”, de Junín y Lavalle, algo que ahora no sólo ha hecho famoso el nombre argentino -¡qué importa la fama!, absolutamente nada-, sino algo que nos expresa a todos. ¡Y hay tantos testimonios sobre el tango! Creo que todos ellos están reunidos en este libro.

Jorge LUIS BORGES

Son muy escasos los manuscritos de Jorge Luis Borges que se han conservado. En este, no fechado y conservado en la biblioteca de la Universidad norteamericana de Notre Dame (Indiana), Borges dibujó una pareja de bailarines de tango y anotó estas líneas: “El tango es prostibulario. De ello no tengo dudas. Pero la certeza no me acompaña si se trata de ubicar la cuna del mismo. Para Ernesto Poncio, es la recova del Retiro, claro está, en los prostíbulos; los del Sur creen que es en la calle Chile, y los del Norte sostienen que es en la calle del Temple, ambas golferas. En todo caso es indiscutible que nace entre 1880 y 1890”. El manuscrito incluye, además de la firma de Borges, estas dos “Coplas”: “Barracas al Sur/Barracas al Norte/a mí me gusta/bailar con corte”; “Maña- na por la mañana/me voy a las Cinco Esquinas/a tomarme un mate amargo/de la mano de mi china”.

Poema en audio: Buenos Aires de Jorge Luis Borges por Jorge Luis Borges

 

 

Buenos Aires

Y la ciudad, ahora, es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
Desde esa puerta he visto los ocasos
Y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
Me han deparado los comunes casos
De toda suerte humana; aquí mis pasos
Urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana
Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
Será por eso que la quiero tanto.


Un ángel es un ser etéreo presente en muchas religiones, cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Actúan típicamente como mensajeros, según se cree en las tres principales religiones monoteístas.
Dentro de muchas ideologías y culturas, los ángeles son criaturas de protección y pureza, el que ha sido destinado a su alma gemela. Puede ser éste una persona común y corriente, el que nos brinda confianza, alegría y seguridad a nuestras vidas.

Jerarquía:
Los ángeles se dividen en tres grupos

El primero compuesto de serafines, querubines y tronos.
El segundo compuesto de dominaciones, virtudes y potestades.
El tercero compuesto de principados, arcángeles y ángeles.
Los serafines están en la cima de la jerarquía y rodean el trono de Dios, son de color rojo y su atributo es el fuego.

Los querubines simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bastón de mando. El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes, los dominios y los poderes llevan corona y cetro; las virtudes se refieren a la “Pasión de Cristo”, y llevan a veces flores o símbolos de María.

El tercer grupo establece la relación con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arcángeles son mensajeros de Dios; en fin, los ángeles protegen a todos los humanos.
Los ángeles no tienen género aunque tradicionalmente se les haya representado como varones, el género de los ángeles ha sido discutido en múltiples Concilios.

 

angel reposando

Tu eres mi angel?

De todos lo ángeles, mis favoritos (de más está decirlo) son los ángeles caídos, los que teniéndolo todo, todo lo dieron por rebeldía contra su creador. Son los más auténticos. A diferencia de Querubines y Serafines, complacientes y sumisos; aquellos otros se entregaron a sus convicciones con pasión y rebeldía.

 

Retrato de Galeano

Posted: 10/10/2010 in Sin categoría
Etiquetas:

Retrato grunge del gran Maestro

 

Eduardo Galeano

Retrato del Maestro!

 

Estadio Maracaná

El Estádio Jornalista Mário Filho (más conocido como Estádio Maracanã), se ubica en Río de Janeiro, Brasil. Sede de la Copa Mundial de Fútbol de 1950 celebrada en Brasil. Su dirección es Rua Professor Eurico Rabelo, s/nº, portão 18, Maracanã.

Datos

Localización Río de Janeiro, Brasil
Arquitecto Rafael Galvão
Orlando Azevedo
Antônio Días
Pedro Paulo Bernardes
Inauguración 16 de junio de 1950
Superficie Pasto
Capacidad 95.000 espectadores
Dimensiones 110 x 75 m
Propietario Superintendencia de Deportes del Estado de Río de Janeiro
Localía Flamengo
Botafogo
Fluminense

Eventos

Copa Mundial de Fútbol de 1950
Juegos Panamericanos de 20
Copa América 1989
Historia

El Ingeniero Joan Esteban fue el encargado de los primeros trabajos del estadio.
Fue inaugurado 24 de junio de 1950 y, originalmente, se lo denominó Estadio Municipal, pero en 1964 se le dio su nombre actual, Mário Filho, en honor al periodista fundador del Journal dos Sports, un diario local. Pero para los locales su nombre fue y, seguramente, seguirá siendo Maracaná, nombre que proviene de un pájaro que habitaba el local donde hoy se ubica el estadio.
En este estadio se disputó la final del mundial de 1950, partido con el récord de público en partido oficial (más de 200.000 pesonas), entre las selecciones de fútbol de Brasil y de Uruguay. El triunfo de Uruguay por 2 goles a 1 , pasó a la historia con el nombre de Maracanazo, y se considera uno de los hitos en la historia de los campeonatos de fútbol del mundo.
Por su césped pasaron grandes ídolos del mundo futbolístico: Pelé, Garrincha, Ademir, Zico, Tostao, Jair, Obdulio Varela, Schiaffino, Maradona, Eusébio entre otros. También realizaron recitales importantes figuras musicales como la superbanda Queen, Guns N’ Roses, Frank Sinatra, Paul McCartney, entre otros.
En enero de 2006 se abrió en el mítico derbi Fla-Flu (Flamengo X Fluminense).
También aquí sucedió el hecho más paupérrimo del fútbol, cuando Roberto Rojas se cortó con un bisturí escondido en su guante la ceja izquierda, por eso Chile fue castigado a no participar de las eliminatorias para Itlaia 90 y Rojas fue castigado de por vida.
El 8 de Octubre de 2006, lo gran grupo mexicano RBD ha dado un gran concierto siendo el primer grupo latino a cantar en el mitico estádio, en el recinto un poco mas de 80.000 personas asistieron este concierto.
El 16 de Diciembre de 2006, la gran y conocidísima artista baiana Ivete Sangalo ha dado un gran concierto de 4 horas y media de duración, que a su vez, asistieron más de 60.000. Fue la primer artista de la Axé Music en dar un concierto en el Maracanã.

 

"O estadio mais grande do mundo"

 

Arquitectura

El estadio tiene forma oval y ocupa casi 200 mil metros cuadrados de área total.
En 1999 sufrió reformas para albergar el primer Mundial de Clubes de la FIFA en enero de 2000, ganado por el Corinthians de São Paulo. En esa reforma su capacidad pasó de 140.000 a 103.022 personas.
Actualmente, este mítico monumento del fútbol ha sufrido reformas para cumplir con las últimas normas de la FIFA para estadios mundialistas, ya que Brasil aspira a ser nuevamente anfitrión del mayor evento del fútbol mundial en el año 2014. Con eso, su capacidad pasa a ser de 95.000 personas sentadas, ya que se puso asientos en el sector de entradas populares (la Geral) donde antes se podían apretar hasta 30.000
personas de pie.

Curiosidades

Como anécdota, se puede contar que ha sido incluido en el videojuego de fútbol FIFA 2006, de la compañía EA Sports, siendo uno de los dos estadios latinoamericanos incluidos, junto con el Estadio Azteca de México.
En 1950, Brasil, era muy probable que ganase su primer trofeo mundial, en su casa y ante 200.000 personas alentando por un solo cuadro, mientras que el rival, Uruguay, venía de un agónico empate a 2 con España y ganando los partidos más fáciles por pocos goles y casi sin apoyo ni esperanzas de conseguir su segundo título.
A todo esto, que Brasil sería el nuevo campeón, se había prometido, pintar la fachada del estadio con los colores de equipo ganador, todos se imaginaban un Maracaná, verde y amarillo.Pero tal fue así la sorpresa, que Uruguay logró dar vuelta el partido, haciendo estallar el llanto de un país, llevándose el título y hacer pintar el estadio de celeste. Debido a eso, el estadio, seguirá pintado por siempre, del color celeste, en “honor” al campeón mundial 1950, Uruguay. E incluso, si Brasil llega a lograr (es muy factible) la celebración del mundial 2014, el estadio no puede dejar de estar pintado de celeste.

 

Todo pintado de celeste

 

La primera Copa América


En los puertos de las ciudades americanas empezaron a aparecer improvisadas canchas de lo que los ingleses llamaba “football” las palmeras ya oficiaban de palos improvisados cuando de patear un balón de cuero se trataba, los llanos tampoco se podían resistir, piedras cuando no había otro árbol cerca terminaban de delimitar el área de “goal”, cerca de las minas de carbón, de las nacientes estaciones de ferrocarril o donde quiera que estaban estos trabajadores llegados de las islas, no existía otro tema que no fuera este emergente deporte que entretenía a propios y extraños en su tiempo libre.

Poco a poco Suramérica fue sucumbiendo al frenesí de tan sencilla practica, no demandaba, como otras de la época, grandes sofisticaciones o tener algún tipo de estatus social, con esta solo bastaba tener una pelota, ya fuera echa de trapo o cuero en el mejor de los casos, un descampado y cualquier elemento para señalar las porterías.

Los equipos fueron naciendo, las ligas se fueron creando, cuando menos se dieron cuenta ya se construían canchas y el juego, antes lúdico ahora cuestión de honor, crecía a pasos agigantados. Es ese mismo honor fue el que movió a los distintos países para crear así sus primeras representaciones nacionales.

Argentina, un país marcado siempre por la gran inmigración llegada a sus tierras (italianos, españoles, ingleses etc.) y donde el futbol tenía gran aceptación, fue el primero en organizar un certamen de selecciones, fue en 1910 conmemorando el centenario de la Revolución de mayo, los invitados fueron sus vecinos Uruguay y Chile. Nacía el embrión de la Copa América.

Para 1916 otra celebración importante se presentaba en el calendario nacional argentino, se celebraba el centenario de la independencia, los festejos tendrían que ser por todo lo alto y como era claro, no podía faltar el “football” ya fuertemente enraizado en el país.

A los antes mencionados vecinos ahora, seis años después, se sumaria Brasil para conformar un cuadrangular de la que seria denominado como Primer Campeonato Sudamericano de Selecciones.

Las cuatro selecciones jugarían un todos contra todos y el que mas puntos obtuviera seria el flamante campeón, como era de esperarse los favoritos eran los locales y los uruguayos quienes empezaron a todo pulmón goleando en la inauguración a los chilenos 4-0, José Antonio Piendibene, apodado “el maestro” e Isabelino Gradin , marcaron sendas duplas en el Estadio del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires donde en principio se iban a realizar todos los encuentros del torneo.

Después de aquella exhibición de los del otro lado del Rio de la Plata, cuatro días mas tarde Argentina hizo su debut, Chaco, Brown y Marcovecchio no querían dejar lugar a dudas y marcaron dobletes, 6-1 terminó el partido frente a un Chile que solo pudo mantener la igualdad conseguida por Báez en la primera parte hasta el minuto 60, Argentina había sido una aplanadora.

Chile terminaba su desastrosa participación dos días más tarde enfrentando a Brasil al cual le pudo arrancar un empate en el minuto 85 por intermedio de Salazar luego que Demósthenes hubiera conseguido el 1-0 a los 29 minutos del primer tiempo.

Ahora si venia lo bueno, los favoritos tendrían que enfrentarse cara a cara, antes de esto, Héctor Rivadavia Gómez, dirigente uruguayo, materializo una vieja añoranza: la creación de la Confederación Sudamericana de Futbol. Su fecha, la misma del centenario argentino, el 9 de Julio de 1916.

Las cosas no podían ir mejor, el 16 una multitud (considerada en esa época) de 16.000 personas se dieron cita en el estadio para presenciar el primer Argentina-Brasil (partido oficial) de la historia, uno de los grandes clásicos de la historia del futbol mundial empezaría su andadura con un deslucido empate 1-1, Laguna había adelantado a los argentinos tan solo diez minutos después de iniciada la contienda, a los 23 Alencar había igualado, en la segunda parte el marcador había sido inamovible.

Uruguay empezaría a desequilibrar la balanza del torneo con una victoria frente a Brasil 2-1, Gradin volvió a anotar y Tognola a los 77 culmino la remontada después de que el mítico Arthur Friedenreich, primera gran estrella brasilera y hasta hoy segundo goleador de la historia con 1239 goles, marcara recién empezado el partido.

El campeón solo se conocería en la última fecha, se enfrentaban los dos favoritos, Argentina, los locales y Uruguay que hasta ese momento había desplegado el mejor futbol del torneo.

El partido suscitó gran interés, era un clásico por múltiples razones, la cercanía geográfica, la rivalidad deportiva siempre reinante entre los dos países, la similaridad de su juego, etc. Un ambiente de crispación se apodero de los hinchas desembocando en disturbios, el partido fue suspendido cuando solo se habían disputado 5 minutos, el resto tendría que ser disputado en las instalaciones del Racing Club donde posteriormente se construiría el Estadio Juan Domingo Perón actualmente conocido como “el cilindro de Avellaneda”.

El encuentro se saldó con un 0-0 que otorgaba el titulo a los uruguayos, el trofeo que actualmente se conoce aun no había sido fabricado pero al año siguiente se volvió a celebrar el torneo, esta vez en casa de los campeones donde ellos reeditando el titulo recibirían esa Copa de plata con base de madera que constituye el Torneo de selecciones con más ediciones y legendario de la historia del futbol.

Pdata: El Torneo de selecciones más antiguo del mundo fue la British Home Championship, próximamente un post sobre ella.

Gracias a:     http://sin-microfono.blogspot.com

Los mágicos corredores ….

Pasiva del Palacio Salvo, en Montevideo